En el mundo del emprendimiento, hay historias que brillan por su propósito y su impacto en la vida de quienes las lideran. Diana Barrios, emprendedora vinculada al fondo de empleados Fempha, es el rostro detrás de una propuesta que combina tecnología, bienestar y empoderamiento: su tienda virtual Mary Kay.
Una marca global, un sueño local
Mary Kay no es solo una marca reconocida mundialmente por su calidad en cuidado de la piel, maquillaje y fragancias. Es también una oportunidad de negocio que, en manos de mujeres como Diana, se convierte en un motor de crecimiento personal, financiero y social.
“Quiero que cada persona se sienta segura en su piel”, nos cuenta Diana, quien ha hecho de esta experiencia una forma de conectar con otras mujeres, escucharlas y brindarles soluciones a través de productos personalizados, respaldados incluso por tecnología de inteligencia artificial.
Tu piel, analizada por IA
Uno de los grandes diferenciales de este emprendimiento es el uso de un análisis de piel con inteligencia artificial. Este sistema permite conocer a fondo las necesidades específicas de cada rostro, adaptando los productos según la edad y el estado actual de la piel. “Es como tener una dermatóloga virtual que te guía hacia lo mejor para ti”, explica.
Además del análisis, las personas reciben una clase personalizada de cuidado facial. Es un espacio de aprendizaje, autocuidado y conexión.
Accesibilidad y cercanía
La tienda de Diana está disponible en línea, lo que permite comprar desde cualquier lugar del país. Pero lo más especial es el acompañamiento cercano: asesoría directa vía WhatsApp y una atención que prioriza la confianza, la educación y el bienestar de sus clientas y clientes.
Visítala en su tienda virtual: marykay.com.co/DianiBarriosT
O contáctala directamente por WhatsApp al 310 3091313
Como fondo de empleados, en Fempha nos llena de orgullo apoyar emprendimientos como este. No solo representan oportunidades económicas, sino también sueños tejidos con esfuerzo, pasión y propósito. Diana es un ejemplo de que el emprendimiento también puede ser un acto de amor propio… y hacia los demás.